Los Amantes Pasajeros, música divertimento.

Aunque Los Amantes Pasajeros (Pedro Almodóvar, 2013) se ha promocionado con la versión pegadiza y hasta cachonda Para Elisa de Los Destellos (1997) y el playback festivo del trío de honor de la película al ritmo de I’m so excited de las Pointed Sisters, la banda sonora original está confiada a la batuta, una vez más de Alberto Iglesias (1955) ¡¡¡y ya van nueve!!!

De nuevo Almodóvar ha vuelto a sembrar opiniones dispares sobre su film: desde irreal a  obscena, pasando por alocada y esperpéntica. ¿Y cómo suena una película asÍ? La música original debe arropar y acompañar a la historia, de ahí que Iglesias haya imaginado un recorrido basado en los ritmos más ambient, del jazz y la bossa nova como en El Bello Durmiente, Blanco o Qué le pasa a Hugo. Sin embargo, la fuerza dramática la vuelca en la parte más orquestal, referentes de ello son Esto es cosa del CNI y Aterrizaje inminente.

Pero Alberto Iglesias no consigue firmar su mejor colección para Almodóvar, quizá por esa banalidad, esa música divertimento o quizá, porque no contiene composiciones tan porosas o permeables como en Hable con ella, o es tan compleja como en La Mala Educación o tan dramáticas como Volver y Todo sobre mi madre.

Y como se recitaba al final de los Diez Mandamientos, esta B.S.O., en mi opinión, se resume en dos: Extra I y Extra II. Bon voyage!


Lourdes Moreno Cazalla

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